¿Eres consciente de lo que puede suponer una insuficiencia renal en la salud de tu gato? ¿Cuáles son los síntomas? ¿En qué momento acudir a tu veterinario en Reus para comenzar con un posible tratamiento? ¿Es algo reversible? Respondemos a estas y otras preguntas en las siguientes líneas.
La insuficiencia renal se produce cuando los riñones empiezan a fallar y no filtran las sustancias tóxicas de la sangre de forma adecuada. Puede ser aguda (de aparición rápida en horas o días) o crónica (de aparición lenta a lo largo de meses o años). Algunas de las alteraciones derivadas de este problema son:
- Aumento de tóxicos en sangre como creatinina y urea, dos de las sustancias más importantes que los riñones filtran y eliminan.
- Aumento de la tensión arterial.
- Alteraciones en los niveles de minerales (electrolitos) en sangre como el fósforo o el potasio.
- En caso de insuficiencia renal crónica, puede aparecer anemia.
Causas de la insuficiencia renal aguda
- Intoxicaciones: ciertos productos químicos y medicaciones pueden producir un fallo renal agudo en el gato. Por ejemplo, pesticidas, insecticidas, líquidos limpiadores o líquido anticongelante. También ciertos medicamentos como el ibuprofeno.
- Traumatismos o caídas: los atropellos y las caídas desde grandes alturas pueden causar una insuficiencia renal, sobre todo si hay fractura de cadera o se daña la vejiga.
- Infecciones y otros procesos inflamatorios.
- Piedras en el riñón o en las vías urinarias.
- Deshidratación severa, golpe de calor e insuficiencia cardiaca.
Causas de la insuficiencia renal crónica
Como decimos, se trata de fallos del funcionamiento del riñón asociados a la edad. Algunas razas de gatos como las razas abisinia y persa tienen problemas genéticos que les hacen sufrirla aún siendo jóvenes.
Atención a los síntomas
Es el caso de la insuficiencia renal aguda, vómitos, pérdida de apetito, letargo, apatía, diarrea, halitosis, disminución o ausencia de orina, incoordinación y convulsiones.
Si es crónica, verás que tu gato bebe más agua. Otras señales son la delgadez, menos apetito, vómitos, pelaje seco y sin brillo, estreñimiento o disminución de la actividad.
En cuanto al tratamiento, este variará en función de si es aguda o crónica. En el primer caso, se puede recurrir a la fluidoterapia intravenosa. Eso sí, has de acudir a Bastet Clínica Veterinaria en cuanto detectes los primeros síntomas.